Nutrias gigantes

Todo un ejemplo de vida en pareja. Las nutrias gigantes forman un núcleo familiar formado por padres e hijos. La pareja hace todo junta, casi como si se tratara de un solo individuo y durante la noche es habitual que duerman en contacto físico, tomadas de la mano. Su vida familiar es tan sólida que a veces los hijos mayores ayudan a los padres en el cuidado de sus hermanos más pequeños. Eso sí, desconocemos si protestan cuándo son obligados a llevarlos cuándo salen con sus amigos.

Cóndor

Una de estas grandes aves puede llegar a vivir 50 años. Hasta su madurez, que suele darse hacia la mitad de su vida, conviven con sus progenitores y pasada esta edad buscan una pareja, con la que construir su propio nido. Viven con ella toda la vida a no ser que a uno de los dos le suceda algo. Un pájaro que no sabe lo que es tener un pisito de soltero.

El Dik Dik

Cómo no todo podían ser parejas idílicas hemos traído a esta pequeña recopilación a esta especie de antílope africano. Vive en pareja y ambos crían juntos a sus retoños, pero cuándo opinan que ya son mayorcitos para cuidarse solos se desentienden de ellos y continúan su vida en pareja sin los hijos. A mamá cóndor le horrorizaría saber algo así.

Los ratones de campo

Con la fama de promiscuos que tienen los roedores y resulta que no todos son así. Los ratones de campo generalmente toman a una hembra virgen y se quedan con ella para el resto de su vida. Protectores y un pelín posesivos, se ponen furiosos si otro macho llega y trata de sembrar la duda (y lo que no es la duda) en su pareja.