Un gato va a soltar pelos, sobre todo en las épocas de muda, por mucho que los cepilles. Si decide tenerle manía a alguna de las figuras que tienes en la estantería de la sala, acabará por tirarla un día u otro y le dará igual que lo mires y le regañes. Por las noches es muy posible que se vuelva un poco loco, sobre todo mientras sea muy joven, y corretee por el pasillo cazando presas imaginarias.

Pero sobre todo un gato tiene uñas y si fracasamos al enseñarle a utilizar su rascador las empleará sobre todo aquello que les resulte agradable arañar.

¿En qué consiste la desungulación?

A la operación para quitarles las uñas a los gatos se le llama desungulación, pero son muchos los que hablan de amputar, ya que contrariamente a lo que muchos piensan en la operación no se limitan a retirar las uñas sin más, como quién despega unas postizas.

Las uñas de los gatos son retráctiles y se esconden a gran profundidad gracias a un tendón que poseen. Para quitar dicho tendón es necesario amputar la última falange de los dedos del animal.

La mejor prueba de que se trata de una operación complicada y cruel es que muchos veterinarios se niegan a practicarla por motivos éticos.

La desungulación resulta muy peligrosa para el gato

¿Qué consecuencias tiene la amputación de las uñas?

  • Existe un grave riesgo de infección. Además, si el veterinario no realiza la operación de formar correcta, cosa que ocurre más veces de las deseadas, pude quedar un trozo de uña que crezca incrustada en la carne.
  • El gato camina sobre sus garras, al amputar una parte de estas eso afecta a su forma de caminar y puede incluso causar cojera si el gato ya es adulto y tiene sobrepeso.

La amputación no debería ser nuestra primera opción

  • Psicológicamente puede afectar mucho al animal que no entiende como le falta algo tan fundamental y que participaba de todas las actividades de su vida. Puede sufrir depresiones, dejar de realizar sus actividades etc.
  • Tras la operación está demostrado que el gato sufre mucho dolor, aunque ellos no suelen demostrarlo porque el felino por naturaleza, evita mostrarse débil.

¿Qué alternativas hay?

  1. Acepta que el gato araña, enséñale desde pequeño a utilizar un rascador y acostúmbralo a que se deje cortar las uñas por ti o por su veterinario. Un gato con las uñas cortas y que se acostumbre al rascador no causará tantos destrozos si un día se “enfada” con las cortinas.
  2. Como último extremo coloca fundas de vinilo en sus uñas. Se trata de pequeños tubos de vinilo que se ponen uno a uno recubriendo cada uña, pegándose con un adhesivo especial.