En el país nipón adoran a los animales, pero por lo reducidas de sus casas y sus jornadas maratonianas de trabajo son muchos los que no pueden tenerlas. Este es uno de los motivos por lo que triunfaron los famosos cafés para acariciar a gatos. Pero los amantes de los perros querían también su espacio y comenzaron a surgir algunos negocios de alquiler de canes.

En estas tiendas, todo aquel que lo desee puede alquilar un perro para sacarlo a pasear durante una hora, quedárselo un día entero o disfrutar de su compañía durante las vacaciones, teniéndolo durante una semana o quince días.

¿Cómo sufre esto el animal?

Lejos de leyendas urbanas como la de los famosos gatitos bonsái embotellados, en Japón las leyes de protección de los animales son muy rigurosas y no permiten abusos, por lo que estos locales están seriamente controlados. Un animal tiene legisladas el número de salidas que puede realizar y se lleva un riguroso control para que nadie los maltrate.

Momento de alquilar una mascota

Sin embargo ¿cómo puede afectar a un perro el salir a pasear a diario con una persona diferente? Estos canes no tienen un dueño propiamente dicho y conviven con otros animales en el negocio, saliendo de vez en cuando con los que alquilan su tiempo. ¿Es esto sano para sus relaciones afectivas? ¿Cómo se siente cuándo tras irse quince días de vacaciones es devuelto a la tienda?

Y las personas que alquilan a un perro ¿de verdad llenan una carencia de esta manera? ¿Es quizás una forma de esnobismo al poder pasear un animal de raza bien cuidado?

Lo cierto es que es difícil evaluar todo esto ya que no siquiera los profesionales se ponen de acuerdo con esto y curiosamente en los EEUU,  dónde es posible alquilar diferentes animales, el más solicitado hasta el momento ha sido… ¡la gallina ponedora en su época de poner huevos!

¿Una posibilidad para las protectoras?

Algunas protectoras en España se han mostrado interesadas en poder llevar a cabo algún proyecto similar pero de una forma mucho más controlada. Ya que a los perros les conviene salir ¿no estaría bien que alguien pudiera sacarlos a dar un paseo y además colaborara económicamente con la asociación? ¿O permitir que pasen un día juntos en el campo y de paso que se pague una vacuna?

Este programa podría ser una forma de crear vínculos que pudieran conducir a posibles adopciones, pero en ningún caso una manera de explotar al animal y por ahora es tan solo algo que se plantea de forma tímida a la espera de que se pronuncien los profesionales.