La dieta de los países occidentales está repleta de este tipo de alimentos, altamente procesados, que fueron descritos como probablemente cancerígenos según el informe de la OMS. Este estudio es concluyente, de acuerdo con lo postulado por el organismo, y dice presentar evidencias científicas suficientes para afirmar el potencial riesgo de dichos alimentos para la salud humana.

Sin embargo, el informe de la OMS no es el único en afirmar que es desaconsejable consumir alimentos procesados. Un estudio de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer sostiene que el consumo de 50 gramos de carne procesada al día aumenta el riesgo de contraer cáncer de colon en un 18 por ciento. Por su parte, el campo científico coincide en su mayoría al indicar que el consumo de carnes rojas incrementa el riesgo de muerte por diabetes, afecciones cardiovasculares y otras enfermedades.

Ante este panorama, suelen ser dos las reacciones: negar el riesgo o aceptar la necesidad de reemplazar estos alimentos pero sin saber cómo. Cuando las carnes rojas y los alimentos procesados son indispensables en nuestra dieta cotidiana, resulta entendible que las personas no sepan cómo hacerlos a un lado. Sobre todo porque las carnes rojas son una de las principales fuentes de proteínas de la mayoría de la población de los países occidentales.

Pero a no desesperar: hay alternativas. Si decides continuar consumiendo carne animal, siempre puedes optar por carnes blancas como la del pollo, el pavo, el conejo o el cerdo. No obstante, debes tener en cuenta que este tipo de alimentos sean ecológicos, que los animales sean certificados y reciban un trato ético durante su crianza y el final de sus vidas.

Sin embargo, si una parte de la población concibe que el cuidado del planeta también excluye el consumo de carnes animales, también podemos encontrar alternativas a los alimentos procesados.

La carne artificial, por ejemplo, es una buena opción para aquellos que no consumen productos de origen animal. Se compone de elementos vegetales e imita el sabor de la carne. Obviamente, no se trata de un producto natural. Por otra parte, hay también hamburguesas veganas y una amplia gama de opciones no-carnívoras.

Finalmente, por si nadie lo había considerado, están los vegetales y las frutas. Los alimentos vegetales ricos en proteínas son un buen reemplazo de la carne. Algunos de estos alimentos son: el tofu (queso de soja), las legumbres de diverso tipo, el seitán, los frutos secos, distintos productos elaborados a partir de la soja, las espinacas, el brócoli, el berro, las alcachofas y los espárragos.

No era broma cuando tu madre o tu abuela te regañaban por no comer tus vegetales. Son los alimentos naturales más sanos que puedes consumir. Debes elegir, preferentemente, aquellos vegetales y frutas de origen ecológico y evitar aquellos modificados genéticamente.