Una manera sencilla de encarar los cambios alimenticios se puede resumir de la siguiente manera:

En qué cantidad comemos

Los alimentos ingeridos deben ser los suficientes para cumplir con las necesidades nutritivas del organismo en cuanto a energía y nutrientes que mantienen y hacen crecer los tejidos y órganos. Prestar mucha atención a aquellos que el organismo no puede sintetizar y que hay que ingerirlos si o si para que el organismo los tenga: aminoácidos esenciales,  ácidos grasos, agua, fibras vegetales, etc. Siempre sin excederse de la cantidad teniendo en cuenta la edad y actividad física.

Es necesario comer únicamente la cantidad que necesita nuestro cuerpo

En qué forma distribuimos

Según la creencia popular “se desayuna como un rey, se almuerza como un príncipe y se cena como un mendigo” esto hace referencia a que la comida más importante es el desayuno y que la cena tiene que ser liviana. Generalmente se utiliza la cena como el momento en que mejor se come porque el resto del día se estuvo corriendo y no hubo tiempo, pero lamentablemente es una muy mala costumbre porque las grasas quedan y no se consumen en el día, al margen de que nos vamos a cenar con la panza muy llena y eso dificulta el sueño, o sea, queremos descansar mientras que el organismo trata de digerir los alimentos.

Debemos comer los alimentos apropiados en función de la comida del día

En qué forma combinamos

No todos los alimentos combinan entre sí porque tienen digestiones distintas y enzimas que son incompatibles. Por ejemplo las frutas son de digestión muy rápida por eso no conviene comerlas después de la carne porque ésta tarda en digerirse entonces la fruta en lugar de digerirse se fermenta en el estómago.

En qué forma equilibramos

Los hidratos de carbono representan un 55 a 75% del total de calorías eso vendría a ser unos 275 a 375 gramos en una dieta de 2000 calorías. Las grasas representan menos de 30%, proteínas 15%.

Ejemplo de  pirámide nutricional para equilibrar la dieta

Si hay dudas en este sentido, seguir la pirámide alimentaria es un buen consejo porque allí está bien distribuido de acuerdo a las necesidades:

  • Consumo mínimo, en cuanto a grasas y azúcares.
  • Consumo moderado, en cuanto a lácteos, carne, huevos, pescado, legumbres.
  • Consumo un poco más elevado, en cuanto a verduras y frutas, considerando sus calorías.
  • Consumo abundante, en cuanto a cereales y todos los hidratos de carbono, fuente básica de energía.