No entendemos muchas cosas sobre el carácter y el modo de actuar de este pájaro, lo que hace que las relaciones entre humano y agapornis se vuelvan conflictivas, sobre todo si el ave se vuelve agresiva y se pone a repartir picotazos entre los miembros de la familia.

Por ejemplo, a menudo nos enfrentamos a los problemas con los agapornis tratando de dominarlos y de imponerles unas normas. Pero esta ave no es un perro acostumbrado a vivir en una jerarquía.

En la naturaleza, estos loros viven en manadas en las que la relación es totalmente igualitaria. No hay líderes, por lo que no está en su naturaleza reconocer a nadie como tal. Por tanto, regañar al pájaro, tratar de imponerse y mucho menos gritarle, no es la forma de hacer las cosas.

Quizás hayas adoptado un agapornis muy jovencito y sea un ave encantadora, que haya aprendido a jugar con la familia y que sea el perfecto amigo de los niños. Pero de repente, sin saber muy bien por qué, se comience a volver arisco, agresivo e incluso directamente violento. Estas pueden ser algunas causas.

Cambios de carácter propios de la adolescencia

Entre los dos y seis meses, estas aves atraviesan un momento similar al de la adolescencia. Tienen mucha energía acumulada y a menudo necesitan volar más tiempo para desahogarse. También suelen comenzar a jugar con sus dueños de una manera poco agradable para estos, volando hacia ellos, picándoles y escapando a continuación.

En algunos casos suelen desarrollar una fijación por picar los dedos, como queriendo poner a prueba los picos. En estos casos, la solución es tener mucha paciencia, ya que se trata de una etapa que pasa relativamente rápido y mostrarnos indiferentes al animal si nos pica o nos ataca.

Enriquecer su ambiente con juguetes con los que pueda desahogar su energía es un recurso bastante efectivo, así como permitirle más tiempo de vuelo. Cuánto más se canse el animal, menos intentará quemar energías de un modo poco adecuado.

En cualquier caso, debemos de saber que esta es una etapa habitual en este tipo de aves y que forma parte de su naturaleza.

Hemos visto que una de las causas más habituales de agresividad en un agapornis es la “adolescencia”. Pero no es la única que puede causar cambios en su comportamiento. Vamos a ver a continuación otros dos motivos habituales de agresividad en estas aves.

A veces los agapornis pueden adoptar malos hábitos

Las malas costumbres

Imagina que sacas a tu pájaro de la jaula pero inmediatamente te pones a leer o a realizar un trabajo. Este se acerca a ti para reclamar tu atención picándote las manos y respondes riñéndolo, tratando de calmarlo o actuando con él de alguna manera.

Para el agapornis una riña puede ser mejor que tu indiferencia anterior y puede interpretarla como una victoria ya que ha logrado que le hagas caso. Si cada vez que el pájaro te pica o llama tu atención le das lo que busca, lograrás que adquiera un mal hábito que se puede prolongar por el resto de su vida.

Lo aconsejable en estos casos es la indiferencia. Si te pica, limítate a marcharte de la habitación durante un rato, pero no le regañes, ni tan siquiera le mires. No logrará su objetivo y por tanto no tendrá sentido repetir una conducta que no le ofrece ningún éxito.

El no entender el comportamiento de los agapornis

Todos los animales tienen un lenguaje corporal claro, y estas aves no son una excepción. Pero no es poco habitual llevarnos a casa un agapornis sin saber los conceptos más básicos de su comportamiento y de su lenguaje corporal.

Esto hace que interpretemos mal lo que el animal nos transmite, consiguiendo una respuesta agresiva al no haber sabido, por ejemplo, respetar su espacio si está de mal humor o haber detenido a tiempo un juego que le resulta molesto.

Es importante conocer cómo actúa un agapornis agresivo para poder evitar que nos haga demasiado daño. Por ejemplo, si le reñimos y el ave retrocede, esto no quiere decir que se esté retirando, sino que está preparado un ataque todavía más fuerte, aprovechando que nos pillará por sorpresa.

Conocer sus estrategias y qué nos dice en cada momento facilitará las relaciones con el agapornis y nos ayudará tener una relación mucho más agradable con el pájaro. Ten en cuenta que su esperanza de vida es alta y que podemos convivir con el diez o doce años, así que invertir un poco de tiempo en conocerlo va a valer mucho la pena.