En el mejor de los casos acaban en una protectora que se hace cargo de sus cuidados, pero deben de vivir en espacios reducidos y conviviendo con otros muchos ejemplares sin todo el cariño y las atenciones individuales que necesitan y que tan solo se les puede dar en un hogar.

Los menos afortunados acaban en perreras donde pasado un tiempo, si nadie los reclama, son sacrificados para poder dejar espacio a los que vienen detrás.

Se merecen una segunda oportunidad

Estos animales no son culpables de su situación y se merecen una segunda oportunidad, en muchos casos incluso una primera, para encontrar a una familia que se ocupe de ellos como es debido y a la que sabrán agradecerles esto con ese amor incondicional que las mascotas saben dar.

No solo los cachorros son susceptibles de ser adoptados, en la mayor parte de los casos son los animales adultos los que pasan años y años esperando una oportunidad que, cuánto más viejos son, menos posibilidades hay de que llegue. Sin embargo, una mascota adulta es una gran elección para esas personas que no tienen el tiempo o la paciencia para enseñar a su perro a que no se haga sus necesidades en casa, o que prefiera a un gato más tranquilo y pausado.

En una protectora es posible recibir un asesoramiento adecuado sobre qué especie sería la más adecuada para nosotros. Ellos nos hablarán desde un puno de vista muy experimentado, sobre las ventajas e inconvenientes que cada tipo de animal puede tener en nuestro caso particular y también nos recomendarán que individuo en concreto es un buen candidato para convertirse en nuestra mascota.

Hay muchos animales que necesitan una adopción que les ofrezca una vida digna

Un tiempo de prueba y de seguimiento

En la mayoría de los casos las protectoras piden un pequeño donativo a los adoptantes. Por un lado este dinero les sirve para cubrir los gastos que han tenido con el animal y poder seguir atendiendo a otros que llegan. Por otro, también les ayuda a ver el grado de compromiso de la persona que quiere adoptar.

Tras esto,  los nuevos amigos humanos se llevan a sus mascotas a casa y comienza el periodo de prueba para ambos. Durante un tiempo la protectora realizará un seguimiento y ayudará en los posibles problemas que puedan surgir en la convivencia. Si por alguna causa esta no es posible, el animal volverá al refugio, pero si todo va bien se quedará definitivamente en su nuevo hogar.

Una gran oportunidad para humanos y mascotas de comenzar una relación muy beneficiosa para ambas partes.