En cualquiera de los casos, nunca debemos de tratar a esta mascota mostrando pena. Ella no tiene problema por su condición, sobre todo si es de nacimiento, por lo que suele superar sus problemas con naturalidad y eso es lo mismo que debemos de hacer nosotros. Así que adoptar una mascota que sea ciega o sorda  no debería ser un impedimento para decidirnos por este animal para darle todo nuestro cariño, sin duda nos agradecerá todos los cuidados que tengamos para él.

Los perros y gatos ciegos

Un perro o un gato ciegos son animales iguales al resto aunque deberemos de tener especiales cuidados y precauciones. Estas mascotas aprenden a reconocer la casa y los espacios, pero no debemos de cambiar los muebles de sitio ni tampoco dejar obstáculos por medio. Es algo lógico, lo mismo que se haría con una persona, pero que mucha gente obvia al tratarse de un animal pensando quizás que tienen un sexto sentido para esas cosas, cuando evidentemente no es así.

También hay que cuidar de no asustar a estos animales, siempre se debe de hacer ruido antes de acercarse y no sobresaltarlos ya que pueden asustarse e incluso hacer daño. Si hay niños en la casa hay que enseñarles a que el animal no puede verlos y que deben de hacerse presentes con ruidos. Cuando decidamos adoptar la mascota deberemos comenzar a cambiar nuestros hábitos para que esto no resulte un problema al animal.

Dos gatos ciegos, capaces de adaptarse a la vida en un hogar

Educar a un animal ciego es sin duda más laborioso que hacerlo con una mascota que puede ver, pero se trata de un trabajo que resulta reconfortante para quien lo realiza y que una vez que se ven los resultados suele merecer mucho la pena. Muchas veces, la existencia de otra mascota en casa, especialmente una de buen carácter, puede ayudar y convertirse en un referente para el animal invidente. En el caso de los perros existen incluso perros guías especialmente entrenados para servir a otros canes.

Los perros y gatos sordos

En el caso de los gatos, el hecho de que sea sordo suele ser algo que nos pasa más desapercibido ya que muchos no responden a las llamadas ni a las instrucciones que se les da por la voz. Solo al intentar jugar con ellos o al observar que no se inmutan ante un ruido los dueños se dan cuenta de este problema y no suele ser algo que cause conflictos.

Si se adopta a un perro sordo lo primero que tenemos que hacer es descartar todos los mitos que hay sobre estos animales. Es totalmente posible educarlos mediante signos, no son perros agresivos y además pueden ladrar y llevar una vida totalmente normal. Tampoco es cierto que todos los perros blancos sean sordos.

Un perro sordo puede incluso interpretar nuestros gestos para comunicarnos con el

Un peludín puede aprender en poco tiempo hasta veinte órdenes realizadas con gestos y ser un perro igual de obediente que cualquiera con un fino oído, incluso a veces mucho más ya que las personas que se ponen a educar a estos perretes suelen tener mucha paciencia y dedicar bastante tiempo a su formación.

Por supuesto, son totalmente aptos para estar con niños y con otros animales.