Lo primero que tenéis que tener en cuenta es que vosotros tenéis la capacidad de controlar vuestras intenciones, pero no los sentimientos de los demás. Es decir, podéis organizarlo todo con delicadeza y tratando de no ofender a nadie, pero la decisión de sentirse o no ofendidos ya no está en vuestras manos. Por tanto, lo más inteligente es centrarse en las intenciones.

Para ayudarte a acortar todo lo posible la lista de invitados a la boda te damos tres consejos que esperamos que te resulten útiles para evitar gastos innecesario y lograr además una celebración del enlace más íntima, con aquellos que son más allegados a ti.

1) Si no lo conoces, ¿por qué invitarlo?

Esta es una pregunta imprescindible al acortar una lista de bodas. Quizás haya una larga lista de personas que no conocéis o prácticamente no conocéis y que han sido incluidas por vuestros padres.

Dejadles claro que lo que estáis programando es una boda íntima y limitadles el número de invitaciones para que se ciñan a una cifra concreta. Esto descartará muchos compromisos que a lo mejor ni siquiera les hace ilusión que acudan, pero que sentían que debían de invitar.

La excusa es muy sencilla, solo tienen que decir que ellos no organizan la boda de sus hijos o que estos han optado por una celebración muy familiar. Si tienen compromisos adquiridos con otras personas, son sus compromisos y deberán de devolverlos en sus propias celebraciones, no en la vuestra.

2) Las invitaciones de compromiso ¿merecen la pena?

En una boda es habitual invitar a un gran número de familiares a los que prácticamente se les ve de boda en boda. En muchos casos, ellos han invitado a vuestras familias  las bodas de sus hijos, incluso a vosotros.

En estos casos nadie debería de sentirse ofendido por no recibir una invitación de vuelta. Ellos decidieron el tipo de fiesta que querían organizar, vosotros decidisteis acudir y seguramente lo habréis hecho con un regalo. El regalo es la única obligación que debería de sentirse hacia una invitación. Devolverla o no, es opcional.

Del mismo modo que nadie os consultó si queríais ser invitados por ellos y fue una decisión que en su momento tomaron libremente, vosotros podéis tomar la de no invitarlos. Si piden alguna explicación, cosa que seguramente no ocurra, es sencillo: hemos optado por una boda muy íntima.

3) ¿Notaría su ausencia?

Si tenéis dudas sobre si invitar o no a una determinada persona a vuestro enlace y no acabáis de decidiros podéis plantearos esta pregunta, ¿lo echaremos de menos si no acude? Si lo cierto es que os resulta totalmente indiferente que acuda o que no acuda, bien podéis ponerlo en la lista de descartados.

En el caso de que una vez que se ha reconstruido la lista el número de invitados sea bajo, siempre se pueden repescar a aquellas personas que, por el motivo que fuera, eran duda.

Seguro que con estos consejos, la lista de invitados quedará reducida a la mitad con facilidad y tendréis esa lista especial e íntima que realmente deseabais.