• Aceite de girasol, maíz o canola: Son aceites neutros que se pueden usar cuando en una receta requerimos una gran cantidad de estos como para freír alimentos, ya que se trata de aceites más baratos. Pero ojo, se tratan de aceites de un solo uso que debemos evitar recalentar porque generan sustancias tóxicas, aunque esto depende del grado de calor al que ha sido sometido así como el tiempo, pues un aceite puede ser reutilizado en dos o tres ocasiones siempre y cuando no haya pasado de estar 15 minutos a una temperatura de 150 grados centígrados.
  • Aceite de oliva: Es un aceite sano lleno de beneficios para la salud pero de un sabor característico a aceituna y que no se recomienda para freír pues su sabor cambia bastante. Lo podemos usar para cocinar regularmente y para añadir grasas saludables a panes, pasteles y pizzas. También podemos comer el aceite de oliva en crudo como parte de aderezos, sobre pan tostado o en recetas como las diferentes ensaladas.
  • Aceite de coco: Es un aceite que es bueno para la salud, para la piel, para el cabello, en fin, sabemos mucho de este porque ha sido motivo de muchos artículos. En la cocina el aceite de coco es perfecto para alimentos dulces porque es un rico sustituto de la mantequilla pues en temperaturas bajas se vuelve sólido. Para freír mariscos como camarones y pescado es rico porque da un toque tropical a estos alimentos.
  • Aceite de cacahuate: No muy conocido pero perfecto para las preparaciones orientales que requieren de ese gusto en recetas de salteados de verduras y carnes. Se puede también consumir crudo en aderezos para platos orientales.

Existen más aceites como el de avellana o el de pescado, pero esos se utilizan para diferentes usos que no son tan comunes como para complementar una dieta en Omega 3 en el caso del aceite de pescado. Así, tenemos varios tipos de aceites y los sabores por ser distintos los debemos disfrutar en diversas recetas y preparaciones, no lo dudemos, aunque unos sean menos dañinos para la salud, la moderación es el secreto.