El objeto de este artículo es dar unas pautas muy básicas para actuar ante los accidentes caseros más habituales. Conocer estos protocolos básicos puede salvar la vida de tu mascota.

Los atragantamientos

Algunos perros son incansables e insaciables. Se comen todo lo que encuentran, sobre todo de cachorros. Esto puede ser un problema serio para nuestros muebles y sofás, pero también para ellos ya que pueden atragantarse al tragar por accidente algún objeto demasiado grande que le obstruya la garganta. Los gatos también son dados a probar cosas movidos por su gran curiosidad y pueden sufrir este tipo de problemas.

Existen dos formas de atragantarse: bloqueando totalmente las vías respiratorias o haciéndolo solo de forma parcial. Es fácil diferenciarlas, ya que si el animal no puede respirar en absoluto notarás como intenta respirar y no puede, para acabar perdiendo el conocimiento. Este es el caso más serio de atragantamiento y es necesario que actuemos con mucha calma.

Maniobra Heilmich a un perro

Al perro, como a los humanos, se le puede realizar la maniobra de Heimlich aunque con algunos matices. Debes de situar al animal de costado y abrirle la boca, comprobado que no está al alcance el objeto que lo atraganta. Con la palma de la mano abierta buscar la última costilla. Sitúa las manos más o menos sobre los lados, hacia la mitad del cuerpo y se deben de dar cuatro empujones hacia arriba. Estos deben de ser secos y con una fuerza proporcional al tamaño del animal. Si se trata de un can muy pequeño, de un gato o de un cachorro debemos de tener especial cuidado, ya que romper una costilla es un mal menor, pero si hundimos estas hacia sus pulmones podemos causar un problema tan grave o más que el que estamos tratando de solucionar.

Si aun así no sale el objeto, entonces debemos de pasar inmediatamente al boca a boca para evitar que el oxígeno deje de llegar al cerebro. Este tipo de técnica es similar que cuando se emplea en humanos, combinando la introducción de aire a través de la boca con los masajes en el pecho. Se puede consultar en cualquier manual de primeros auxilios como se realizan estas técnicas para una mayor información.

Por supuesto hay que llevar al animal al centro de urgencias veterinarias más cercano, a poder ser sin dejar de realizar esta técnica de reanimación.

En caso de un bloqueo parcial el propio animal lo expulsará con sus arcadas y es posible que puedas ayudarle con las manos, con mucho cuidado para que no muerda. En ningún caso palmees su espalda, ya que el objeto podría moverse hacia el interior de la garganta, dificultando más su extracción.

Intoxicaciones

El riesgo de intoxicaciones es grande sobre todo si vivimos en el campo. Perros y gatos utilizan hierbas para purgarse y esto no tiene nada de particular. Tras comerlas vomitan un poco y todo acaba ahí. Sin embargo, hay ciertas hierbas que son mucho más peligrosas, pudiendo causar serios problemas intestinales ya que resultan venenosas para nuestros animales.

En este caso lo único que podemos hacer es identificar los síntomas lo más rápido posible. Los vómitos son abundantes, a menudo van acompañados de diarrea y el animal tiene dolores fuertes en la tripa. Si puede ser, debemos de conseguir una muestra de la hierba que se ha comido y acudir rápidamente al veterinario para que puedan tratarlo.

Las mascotas pueden enfermar por motivo de venenos para animales como ratas

Los venenos para ratas y otros tipos de insecticidas suelen estar muy presentes en el campo y son especialmente peligrosos, sobre todo los primeros ya que a veces los síntomas de haberlo ingerido no aparecen hasta un día o dos después. Si nos damos cuenta de que esto ocurre debemos de conseguir que el animal vomite. Para esto usaremos una jeringa con agua y sal, que vaciaremos en su garganta para obligarle a beberla. Si no tenemos nada así por casa, una bolsa de plástico agujereada en una esquina, puede valer para obligarle a beber, soltando un fuerte chorro en su boca.

Debemos de repetir la operación varias veces y acudir al veterinario, sobre todo si nuestro peludo se niega a vomitar, para que se asegure de que todo está bien.

Tal como ocurre con las personas, no se debe de hacer vomitar al animal si ha tomado alguna sustancia corrosiva, como un detergente o lejía.  Si se trata de un ácido se le debe de dar agua y si es un producto caustico, entonces leche.  El siguiente paso es acudir urgentemente a la consulta veterinaria.

Descargas eléctricas

Perros, gatos y roedores son un auténtico peligro cuándo hay cables cerca, sobre todo los roedores y los cachorros. Si en un descuido muerden uno de estos cables pueden sufrir una descarga eléctrica, que dado su pequeño tamaño puede ser mortal en muchas ocasiones.

Si vemos que nuestra mascota está sufriendo una descarga eléctrica el procedimiento sería igual que con un humano: no debemos de tocarle bajo ninguna circunstancia o nosotros también sufriríamos los efectos de la corriente.

Lo primero que debemos de hacer es bajar el machete para cortar la luz o separar al animal del cable usando algo que nos aísle, como puede ser una pala de madera. Una vez que hemos conseguido apartar a nuestra mascota de la corriente debemos de comprobar que se encuentra bien.

Curar una herida leve

Una herida grave siempre debe de contar con la supervisión de un veterinario, pero las curas que se hacen tras la consulta o la atención de pequeñas heridas leves, nos corresponden a nosotros y debemos de conocer las pautas para tratarlas adecuadamente.

El primer paso, la limpieza: Como siempre que se manipula una herida, las manos deben de estar limpias y no es mala idea llevar guantes.  Para lavar la herida de un perro o de un gato, lo más adecuado es el suero salino. Nunca se debe de utilizar algodón, ya que este deja pequeñas hebras en la herida que pueden causar una infección. Lo más adecuado es una gasa, con la que frotaremos suavemente para quitar cualquier partícula de suciedad o de piel muerta.

A continuación la desinfección: Una vez que la herida está bien limpia es el momento de desinfectarla. En el mercado existen preparados de yodo para mascotas que son ideales para esta función. Se le aplica con una gasa limpia y se deja que seque.

La cicatrización: Dependiendo de lo grande que sea la herida y de su profundidad, el veterinario puede considerar necesario que se aplique una pomada cicatrizante para acelerar la cura. Si es así, la extenderemos con el dedo con suavidad.

Según la mascota, es posible que debamos aplicarle un vendaje para protejer la zona afectada

Algunos animales curan así, al aire, sin más problemas. Otros, más nerviosos, se rascan constantemente o se restriegan. En estos casos el veterinario, o nosotros mismos conforme a la experiencia, podemos considerar necesario vendar la herida o utilizar un collar isabelino para que no puedan usar los dientes para rascarse.

Curar una quemadura

Otro accidente común es el que deriva en una quemadura. Ya sea porque nuestras mascotas corretearon por la cocina y han volcado algo que teníamos al fuego, ya sea porque se han acercado demasiado a una estufa, nuestros peludos pueden sufrir los efectos de una quemadura y debemos de saber darles las primeras atenciones.

Si se trata de una pequeña quemadura  muy leve,  puede ser suficiente con que apliquemos agua fría y una pomada antibiótica para evitar que se infecte. Debemos de cubrir la quemadura con una gasa, pero sin presionar la herida y evitar, si es necesario, que el animal se ande en ella.

Si se trata de una quemadura más grave haremos lo mismo y acudiremos de inmediato a un veterinario, ya que el dolor es muy grande y el riesgo de infecciones alto.

En ocasiones puede ocurrir que no valoremos correctamente el alcance de una quemadura y pensando que no tiene mucha importancia apliquemos la pomada y lo dejemos estar.  Pero siempre debemos de observar al animal y si tiene fiebre o la herida está muy caliente, debemos de acudir a su veterinario. Sobre todo hay que fijarse mucho en los gatos, ya que estos no suelen quejarse y ocultan su dolor, por lo que a menudo pensamos que sus lesiones son menos importantes de lo que en realidad son.